
Es raro, es algo distinto, es algo nuevo que nunca me había pasado.


Tener una pareja, y varios grupos de amigos, es una situación muy difícil de equilibrar. Todo se complica cuando a esta formula se le agrega unas cuantas horas diarias de universidad y 8 horas diarias de arduo trabajo.
Uno trata de pensar en los demás, pero nuestra naturaleza darwiniana nos hace forzosamente preocuparnos por nuestras cosas primero.
Queremos laburar, y caerle bien al jefe, al dueño, a los de recursos humanos, decimos que si a cualquier almuerzo, salida que se arme, un after todos los días porque no nos queremos perder los chismes (o para que no hablen mal de nosotros) porque en definitiva… Caer bien en el ámbito laboral, además de trabajar bien, significa que no te echen… y eso es igual a tener un sueldo todos los meses, que es la base primordial para todas nuestras actividades de la vida, se quiera o no.
Inmediatamente se suma la responsabilidad del estudio… Felices de que conseguimos los horarios perfectos para poder trabajar y estudiar a la misma vez, nos dejamos angustiar por la obligación de terminar la carrera cuanto antes. Así es como a mitad de año nos terminamos preguntando “¿Por qué me anote en 4 materias? ¿Cuando estudio?” … Entonces, empezamos a planear, un día salimos de after con los de la oficina, y otro nos vamos corriendo a casa para estudiar…
Pero… una noche tenemos que salir con el novio, y no nos olvidemos de la cena semanal con las viejas amigas del colegio…
Entonces.. ¿cuándo estudiamos? ¿El fin de semana?.. Y si encontramos un espacio libre entre la salida de los viernes al cine con la pareja, los sábados a la tarde de ir al súper, de ir a la peluquería, de hacer todo lo que en la semana no podemos hacer. ¿Qué nos queda? Claro, el domingo… pero temprano ni cabe en la cabeza, porque tenes que descansar después de la salida del sábado a la noche con las chicas de la facultad… Entonces… después del asado familiar de los domingos… Pero la sobremesa se extiende con heladito, cafecito, mates y facturas de merienda…
Claramente nos quedamos con la noche del domingo, el cual si le restamos una horita de llamado telefónico al novio para contarle, nos quedan aproximadamente unos 45 minutos…
Pero si no estudiamos, no terminamos nunca la universidad… y si no terminamos la universidad, es muy probable que no consigamos un trabajo de buena paga… Sin el sueldo, no podemos salir, no podemos bancarnos la vida que se espera que tengamos…
¿Qué es más difícil entonces? ¿La vida del estudiante o la vida de cualquier otra persona?